—Papá, tengo sed.
—Bebe agua.
—No, de conocimientos.
—Pregúntame.
—¿Qué es la vida?
—Una mierda.
—¿Y el amor?
—Una mierda.
—Anda, dame agua.
Hablemos de sexo
– Hijo, es hora de que hablemos de sexo.
– Papá, ya tengo 31 años!
– Ya… explícame cómo se hace para ver tetas en el móvil.
Igualdad de sexos
– Papá, ¿tú crees en la igualdad de sexos?
– Por supuesto.
– ¿Por eso tienes tantas tetas como mamá?
– Estoy gordo, adoptado.
Le canto algo
-El bebé no para de llorar.
-¿Le canto algo para que se duerma?
-No, inténtalo primero por las buenas.
Graduación
—Papá, ¿vendrás a mi graduación?
—No hijo. Ya me ensañarás las gafas cuando llegues a casa.
Ceder
– Papá, ¿qué es ceder?
– ¿Te has fijado cuando mamá me deja elegir la música en el coche?
– Sí.
– Pues lo que pongo es el ceder.
Un regalo para mi hijo
-Hola. Quería un regalo para mi hijo.
-¿Qué le gusta?
-Emborracharme cada tarde.
-Al niño.
-No, coño, a mí. ¿Por qué clase de padre me toma?
Púlpito
—Papi, ¿qué es un púlpito?
—Es como un calamárito, pero más grande.
—¡Gracias papi!
—Ah, y apunta que tienen tienta culos, ¡qué triunfas!
Malísimo para los nombres
– ¿Cómo te llamabas? Es que soy malísimo para los nombres.
– Manolo papá, me llamo Manolo.
Comprar pilas
-Casi me da un infarto; he bajado al chino con el niño a comprar pilas y me he dejado el móvil en casa. ¡Qué susto!
-¿Y el niño?
-¿Qué niño?