-Mira eres un agarrado y un tacaño de mierda, no pienso casarme contigo, aquí tienes tu anillo de vuelta.
-Y la cajita?
Canelones
– Estos canelones estaban de muerte cariño.
– Eso dices siempre, y luego nada.
Un refresco
– ¿Te apetece un refresco fresquito cariño?
– Si.
– ¡Pues prepárame otro a mi también!
No me hables
—Te quiero.
—A mi mientras no te afeites la barba no me hables.
—¡Pero si son 4 pelos!
—Pero pinchas, Maruja
Salgo con los colegas
-Salgo con los colegas. No tardo, cari.
-Claro que no tardas.
-Estaré aquí para cenar.
-Por supuesto que sí.
-No voy a ir, ¿verdad?
-Verdad.
En qué piensas
– ¿En qué piensas, cariño?
– ¿Qué pasa, que quieres discutir?
Cojo la puerta
-Cualquier día de estos cojo la puerta…
-Y la barnizas
-Y la barnizo
Movil
-Rubia, te compré el móvil para que me llamaras y no me llamas.
-¿La maquinita de selfies puede llamar?
He adelgazado dos kilos
-Cariño, he adelgazado dos kilos. ¿Se nota?
-¿Tú notarías algo, si arrancaras dos páginas al Quijote?
Esa cara
-Puri, ¿por qué pones esa cara? ¿LE HA PASADO ALGO AL COCHE?
-Lo rallé cuando fui a comprar este sujetador Wonderbra.
-¿De qué hablábamos?