– Me voy de compras. Llamaré a Carry, Samantha, Charlotte y la otra.
– Vas a Mercadona, Paco.
– No me quites la ilusión.
Desconfiado
-Me voy a casa, mi marido se pone nervioso si llega y no estoy.
-Qué desconfiado, no sé cómo aguantas.
-Ni yo. ¿Mis bragas?
-En el cabecero.
Hablas de sexo
-Joder, sólo hablas de sexo
-No, también hablo del tiempo.
-Pues habla del tiempo.
-Hace la hostia de tiempo que no tengo sexo
Abrigo
– Me encanta meter una mano en un abrigo y encontrar dinero.
– Tú sigue así y te despedirán del guardarropa.
Isla
– Si tuvieras que irte sola a una isla desierta, ¿qué te llevarías?
– Un disgusto.
Me he roto un pie
-Mamá, estoy en urgencias, me he roto un pie.
-¿Y a que no te has cortado las uñas?
-Mamá, mi pie…
-No voy a ir, que vergüenza…
Tocar la guitarra
-Lo siento, pero no va a poder seguir tocando la guitarra
-¿Por qué doctor? ¿qué tengo?
-A su mujer de parto y me está distrayendo
Gggg
-Gggg… Houston, ¿me reciben?
-Gggg sí ggg, adelante.
-Estación espacial reparada.
-Gggg se ha olvidado de hacer “gggg”.
-Gggg, perdón
Truño
-Te voy a tirar un truño desde el balcón en toda la calva, cabrón
-Manolo, no lo veo
-¿Hago pájaros de barro y los echo a volar?
-Así mejor
Hablemos de sexo
– Hijo, es hora de que hablemos de sexo.
– Papá, ya tengo 31 años!
– Ya… explícame cómo se hace para ver tetas en el móvil.